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Product details |
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| ROMANTIC AND NATIONALIST / OPERA ( 3 CD ) |
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| PREISER - 90478 |
| Tannhäuser |
| Richard Wagner |
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Performers |
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Günther Treptow Trude Eipperle Otto Von Rohr Heinrich Schlusnus Aga Joesten
Orquesta Sinfónica y Coro de la Radio de Hesse Kurt Schröder, dirección |
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Content |
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Richard Wagner (1813-1883)
Tannhäuser ópera en tres actos Libreto de Richard Wagner
Grabación en directo. Toma radiofónica de la Radio de Frankfurt, 1950
3 CD - ADD |
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Production information |
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Grabación procedente de la Radio de Frankfurt, 1950 |
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More information |
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Wagner: otra vuelta de tuerca El presente artículo, firmado por Ángel Fernando Mayo y aparecido en el nº103 del boletín de Diverdi (abril de 2002, hace referencia también a los GHCD 2207/9 (gUILD, sIEGFRIED) y GHCD2201, (Guild, Parsifal)
Apenas he acabado de oír una nueva -o vieja- grabación wagneriana y de escribir sobre ella, cuando aparecen otras, casi siempre en número plural. ¡Hay que ver lo que dieron y dan de sí diez obras líricas más las tres que no están en el repertorio, un poema sinfónico, una obertura, cinco lieder y unas pocas cosas más! Pese a toda mi experiencia, siempre vuelve a asombrarme esta vuelta de tuerca más a Wagner, incesante, que a la postre se convierte en una vuelta de tuerca más a mí mismo. El lector racionalista y severo dirá con su parte de razón: "¿De qué se queja usted? Nadie le obliga a oír y a escribir una y otra vez. Tómese un descanso". Y yo contestaré: "Mire, caballero, para olvidarme de todo esto a estas alturas de mi vida, tendría que ocurrirme algo parecido a lo que le sucedió a Nietzsche, quien al final escribía a Cosima cosas como: "Ariadna, te quiero". Además, el "descanso" llegará un día por sus propios pasos". Así, veamos ya esta trilogía mía (o nuestra) de cada día, ordenándola de menos a más en lo que se refiere al valor de las piezas que la forman. En la segunda edición de mi Guía de Wagner,(1) entre los registros monoaurales que pueden ser reeditados relacioné el del Tannhäuser de la Radio de Fráncfort, dirigido por Kurt Schröder en 1950 y aparecido en su día con el sello DGG. Helo ya aquí. Su origen radiofónico es el común en muchas producciones alemanas de aquellos difíciles años, pues los grandes teatros de ópera y los mejores estudios de grabación habían quedado arrasados por las bombas aliadas. En algunas ocasiones servían para dar a conocer alguna voz nueva, pero casi siempre se acudía a las glorias que, quizá no se era aún consciente de ello, pertenecían ya al pasado. Un mundo había desaparecido, y con él se irían los intérpretes y el estilo de antaño. Este Tannhäuser completo (versión de Dresde) es una prueba clara de este final, y no sólo porque con él se despidió de la interpretación lírica -continuó dando recitales pero falleció en seguida- el gran Heinrich Schlusnus, que sumaba ya 61 años de edad y 40 de carrera, sino también porque el conjunto de las honradas fuerzas concurrentes aparece "desgastado" no tanto por la edad como por el "uso". Günther Treptow, por quien he roto aquí y allá más de una lanza, se enfrenta al límite de sus posibilidades de barítono "tenorizado" con cierto brillo vocal, pero también con ese tipo de emisión estrangulada que antes se asociaba, con razón y también sin ella, con el presunto canto "a la alemana". Tannhäuser es el personaje tenoril de Wagner más difícil y complicado en términos vocales: lírico, spinto y heroico según se suceden los actos. Naturalmente, para un cantante como Treptow el primer acto es una purga de aceite de ricino y aún más si su Venus, Aga Joesten, contribuye a hacer más desagradable el trago; como, por otra parte, Schlusnus se muestra frío y contenido en su salutación al caballero reaparecido, pese al decoro de los conjuntos y a la dirección, competente y sólida, del kapellmeister Schröder, tales comienzos hacen temer lo peor. Afortunadamente, las cosas mejoran algo al trasladarnos al Wartburg, si bien Otto von Rohr no pasa de ser un Landgrave convencional.(2) Trude Eipperle sí es una Elisabeth grata de escuchar, aunque no sea parangonable a las "grandes". Schlusnus se emplea con mayor calor, Treptow puede mostrar su temperamento dramático, el conjunto avanza con buen pulso. Pero es el tercer acto el que da la medida de la buena rutina alemana de siempre, y en él Treptow hace casi olvidar sus defectos gracias a la convicción que pone en el relato de la peregrinación a Roma y a su emisión en la zona central. En cuanto a Schlusnus, canta ahora con la media voz y el legato que le hicieron famoso, pero, no tanto por el deslustre del material como por cierta falta de firmeza, se advierte el paso y el peso de los años. El documento, de buen sonido, es así testimonio de un final y como tal hay que entenderlo y apreciarlo. El Nuevo Bayreuth -el milagro alemán- estaba ya a la vuelta de la esquina y sólo Treptow tuvo en él la oportunidad (Siegmund, 1951 y 1952) de mirar a ese futuro estilístico que ya no podía ser el suyo y mucho menos el de la mayoría de sus coetáneos. El tercer CD contiene como bonus fragmentos -la plegaria, el final- del Rienzi que Winfried Zillig grabó también en 1950 con Treptow, la Eipperle y la Schlütter. El obsequio interesa y hace desear la reedición del registro completo. *** El sello GUILD está especializado en recuperar documentos históricos del MET de la llamada Edad de Oro del canto wagneriano. Así, ha conseguido los discos de aluminio en que se conserva el segundo acto de Parsifal, representación del día 15 de abril de 1938, Viernes Santo, con Flagstad y Melchior. La obra se programaba poco, y por ello no ha quedado casi nada más de su aparición en el MET de aquel tiempo, siempre según Richard Caniell, firmante de las notas de esta edición. Pero a mí no me cuadran las cuentas. MYTO tiene editada esta representación "completa", esto es, con los cortes made in Bodanky, referencia 8555287.3. En mi Guía -perdón por la reincidencia- reza así la ficha: "Documento único del MET de Melchior y Flagstad. El segundo acto fue dirigido por Leinsdorf porque Bodanzky sufrió un ataque cardiaco durante el primer acto. Leinsdorf era su asistente. Bodanzky pudo recuperarse lo suficiente para que fuera autorizado por el médico del MET a hacerse cargo del último acto. Los cortes, la dirección urgente de los, por lo demás, competentes Bodanzky y Leinsdorf y el sonido son el lastre del documento. El gran Schorr no es un Amfortas muy intenso, pero en el canto introspectivo muestra la magnífica línea de su noble escuela. Restaurado en lo posible, éste es un registro ideal para la serie histórica de Naxos. Aguardemos". Pues bien, oído el CD de GUILD, que suena algo mejor que los de MYTO, mirado del derecho y del revés, comprobado el suceso sustitutorio temporal de Bodanzky por Leinsdorf, sobre el que GUILD informa sólo al dar la nota biográfica de este último, no comprendo el porqué de la cortina de humo lanzada aquí ni tampoco la confusa explicación sobre el bonus (el final del tercer acto), pues no acierto a discernir si la base es el último Parsifal de Melchior con Janssen como pasadísimo Amfortas (23.3.1948) y el intercalado del Nur eine Waffe taugt que grabó Melchior en estudio para VICTOR (1938). Fuera como fuere y hecha ahora abstracción de los tempi de Leinsdorf en el preludio y en la escena de las muchachas-flores, que me ponen de los nervios, el dúo es realmente suntuoso y está acompañado con atención a la maravillosa línea vocal que Wagner dibujó para sus intérpretes. Ya sabemos que el temperamento de la eximia Flagstad era plácido (al menos en la escena), y que el incomparable Melchior tenía tendencia a un cierto patetismo de época (¡pero qué dos voces y qué dos cantantes!). No olvidemos a Arnold Gabor, barítono de la casa que durante 18 temporadas apareció en el MET en 806 representaciones, quien como Klingsor aguanta decorosamente el tipo ante aquellos colosos. Después del tirón de orejas a GUILD, se agradece esta edición de lo mejor de aquel Parsifal de 1938; y así, quienes pasaron de largo en la ocasión de MYTO tienen ahora la oportunidad de hacerse con lo esencial del caso por bastante menos dinero. *** Y ahora, vamos a apretarnos los machos: sin misterios, sin nieblas, GUILD lanza un documento capital en la historia de la interpretación wagneriana, el excepcional Sigfrido metropolitano del día 30 de enero de 1937, editado anteriormente por MUSIC & ARTS, pero no distribuido en España o, si lo fue, de muy escasa circulaciónaquí. GUILD ha realizado una restauración sorprendente; a veces se apaga todo un poco, otras el fondo rasposo de los discos utilizados se hace demasiado audible, hay saltos de intensidad bruscos; no puede evitarse aquella dureza de la orquesta, este desequilibrio...: no importa, porque los resultados son más satisfactorios que en la gran mayoría de los Tristanes, Walkyrias, Lohengrines, etc., procedentes de la misma fuente y, además, este Sigfrido ha quedado como el único de Melchior, Schorr, Thorborg, etc., y ello a pesar de que el tenor danés cantó el papel -supongo que en la cifra entra también el Ocaso- unas 200 veces en América y en Europa.(3) Lo primero que impresiona, una vez habituados al sonido, es la calidad de la dirección de Bodanzky. Por supuesto, se lanza a la carrera aquí y allá, sobre todo en el amoroso final, que es un directo lanzado al sistema nervioso de los espectadores, pero también retiene -los fuelles de la fragua- o mueve con la mayor delicadeza los murmullos de la selva. Lo peor, claro, son los dos cortes, absurdos, antimusicales, antidramáticos, en el tercer acto: nuestro hombre desbarata el encuentro de Siegfried con el Viandante, pues da el tijeretazo desde "Ein Vöglein schwatzt wohl manches" hasta "weh ihm, holen sie's ein", y así nadie se entera del desarrollo del conflicto entre abuelo y nieto; después, vuelve a hacerle un siete en salva sea la parte al proceso que experimenta Brünnhilde, ya que aquí desaparece el pasaje introspectivo que va desde "birg meinen Mut mir nicht mehr" hasta "Schweige die schäumende Wut". Puede justificarse la primera mutilación con el alivio a Schorr, que está en general eminente pero no puede aguantar el embate de Melchior (¡vaya nieto!); mas la segunda poda, con la Flagstad fresca como una rosa y el tenor cada vez a más, no tiene "perdón de Wagner". Pero el reparto es el mejor que había en la MET de aquella época y, por tanto, en el mundo. En orden de protagonismo inverso, Stella Andreva canta con fina línea el Pájaro del bosque: un cambio brusco del sonido perturba su primera intervención; List hace a Fafner menos cavernoso que lo habitual y quizá sea la caracterización menos trabajada; la Thorborg responde a lo telúrico, denso, abismal que ha de expresar la Wala despertada de su sabio sueño; Habich, ya muy veterano, que al principio parece algo pálido, va transformándose hasta convertirse en una furia de la naturaleza en su diálogo con Mime; éste, Karl Laufkoetter, se muestra sencillamente magistral, deslumbrante: si la voz es perfecta para el papel, la riqueza de registros, los colores, el dominio de la situación -¡trata de tú a Melchior!- hacen de Mime el paradigma que luego rozaron sólo Kuën, Stolze y el tempranamente desaparecido Wohlfahrt; Schorr aparece en bastante buena forma y así, con las reservas apuntadas, canta con gran autoridad y belleza sus escenas con Mime, Alberich y Erda: este documento es lo mejor que se ha conservado de su Wotan-Viandante; Kirsten Flagstad es ante todo la luz solar, el mármol esculpido por Fidias, la belleza vocal absoluta; por último, Melchior es la juventud, el gozo de vivir, la fuerza en estado puro, la existencia en sí, por sí y para sí. A mi juicio, cuando tiene que preguntar a sus anhelos y no halla respuesta, queda lejos del arte de Windgassen, al igual que, dirigidos por el sumo sacerdote de la cosa, éste y la Varnay alcanzaron en su dúo una temperatura emocional sin precedentes ni consecuentes. Pero la Flagstad y Melchior han sido vocalmente los inalcanzables entre los inalcanzables: por si alguien lo dudaba aún, éste Sigfrido es la prueba definitiva. Y ahora, hasta la próxima vuelta de tuerca, que ya se anuncia en forma, ¡ay!, de cuarteta.
Ángel-Fernando Mayo
Notas: (1) Vuelvo a rogar a los lectores comprensión para esta propaganda de mi libro en su segunda edición, pues dada su mala distribución y la carencia de publicidad -Ediciones Península no ha incluido aún la"novedad"en su página mensual en Scherzo-, me creo en el derecho de recordar que el tomo existe. (2) El bajo cantó en Madrid con la ONE en varias ocasiones. Recuerdo a él, a Maria Stader y a Scherchen en la puerta de artistas del Monumental, calle de León, después de un concierto mañanero. La soprano era muy bajita y apenas le llegaba a Von Rohr al pecho. (3) La Brünnhilde de Kirsten Flagstad estaba ya conservada en un registro monoaural de la época de su reaparición y con Set Svanholm; existe reedición en EMI Références CDH 7630302. |
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