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martes, 7 oct 2008
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Product details |
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| MEDIEVAL AND RENAISSANCE ( 1 CD ) |
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| NATURAL ACOUSTIC RECORDINGS - NAR 0010-01 |
| Ancient Egypt |
| Music in pyramid age |
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Offer: 10,19 €
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Price: 20,40 €
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Performers |
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Hathor Ensemble Rafael Pérez Arroyo, conductor |
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Content |
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Welcome to Ancient Egypt Hymn 567 from the pyramid texts Iba Dance Hymn to the seven Hathor Hymn 573 from the pyramid texts Pair dance Hymn 510 from the pyramid texts The three seasons (ashet) Procesional hymn to Hator, Dendera 292 The palace 18 beautiful
Music composed, arranged and conductored by Rafael Pérez Arroyo
1 CD Digipack - DDD - 58'34'' |
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Production information |
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Recorded at Iglesia de San Francisco de Silos, Madrid (Spain) Production: Rafael Pérez Arroyo Sound engineer: Luis Carlos Esteban Liner notes in English and Spanish |
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More information |
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En la presentación del espléndido libro que Rafael Pérez Arroyo ha dedicado a La música en la era de las Pirámides, expuse con brevedad pero contundentemente las razones de mi admiración por el libro y por Rafael. No sé si nuestro primer egiptólogo musical conoció a mi maestro Federico Sopeña, a quien incineramos en 1991, un año antes de que Pérez Arroyo iniciara sus contactos con la música de los faraones; pero algunas de las enseñanzas que él transmitió a sus discípulos se encarnan perfectamente en el trabajo en curso del que libro y, ahora, disco son los primeros resultados. En primer lugar, porque rompe con esa tendencia ensimismada del musicólogo español, sólo interesado en lo más cercano, en aquellas cuestiones que tienen sus fuentes a tiro de piedra. Para interesarse por otros temas no sólo hacen falta energía y un poco de financiación, sino una mentalidad muy abierta, una curiosidad insaciable y muchas ganas de comprender lo incomprensible. Un talante, en suma, diferente al habitual, que también echa de menos el maestro Claudio Guillén en los estudios literarios, por ejemplo. Si los hispanistas estudian nuestros asuntos desde lejanas universidades, no veo por qué nosotros no podemos aspirar a hacer lo mismo pero al revés. En segundo lugar, porque el planteamiento de Pérez Arroyo es integrador: Estudia la música, sí, pero como parte de un contexto más amplio, como un hecho de cultura, como parte imprescindible y clarificadora de asuntos mucho más complejos: en este caso, de una de las primeras y más ricas civilizaciones de la historia. Y en tercer lugar, porque Rafael Pérez Arroyo no se ha conformado con el libro, primero de los que, si hay suerte, vendrán en los próximos años. Alumno en el Conservatorio de Madrid del maestro Samuel Rubio (y fue entonces cuando nos conocimos, si mal no recuerdo, pues ayudé a Samuel, cuya cátedra heredé pocos años después, en algunas de sus ausencias), coincidente en esto con Sopeña, Rafael sabe que "en esta facultad el único juez es el oído", como escribió un sabio tratadista de la Ilustración. Lo que quiere decir que sin sonidos no hay música, y con eso está dicho todo. El problema es cómo llevar a la práctica este tipo de musicología crítica en el caso del Egipto antiguo, civilización de la que sabemos tantas cosas musicales (instrumentos, escenas iconográficas, reflexiones teóricas...) pero de la que no nos ha llegado ningún dato sonoro fiable. Así que la propuesta que nos hace llegar en el disco Rafael Pérez Arroyo es una hipótesis de trabajo, pero ¿qué otra cosa son nuestros acercamientos sonoros a la mayor parte de la música medieval, a la música grecorromana? Se reedita ahora en CD, en la serie "musique d'abord" de Harmonia Mundi, el viejo disco del Atrium Musicae de Gregorio Paniagua "Música de la Grecia antigua": aún recuerdo las sonrisas de suficiencia de algunos de mis colegas ante aquellas propuestas sonoras, y cómo se callaron cuando les hice oír otras "interpretaciones" avaladas por nombres e instituciones más ilustres, pero menos interesantes desde un punto de vista esencial: el sonoro. En el disco de Pérez Arroyo hay más estudio previo, hay más documentación de primera mano, hay más poso que en el viejo disco de Paniagua, pero al final se ha tenido que echar mano de los mismos recursos: la imaginación, la intuición... Bien es verdad que los instrumentos que oímos en Atrium Musicae son prácticamente los mismos de sus otros discos, mientras que en el de Pérez Arroyo son fiel reconstrucción de los auténticos, y también hay un mayor esfuerzo por integrarlos en el canto, en el contexto litúrgico, en la función que todo ello cumplía. El propio autor ha descrito el proceso y las fuentes utilizadas en la amplia entrevista publicada en el nº 102 de este Boletín, por lo que no creo necesario más comentarios, y a aquellos me remito. Uno último por mi parte. Al final de la audición, que en mi caso al menos ha sido muy placentera, queda flotando la pregunta esencial. Que no es, por cierto, si lo que he oído "suena" a egipcio, pues no tenemos (no tengo, quiero decir) otros puntos de referencia para establecer comparaciones: suena a egipcio porque me lo propone así alguien cuyo trabajo he seguido paso a paso desde hace diez años, cuyo talento admiro y de quien me fío. La pregunta que me hago no tiene que ver exactamente con el trabajo de Rafael y de su Hathor Ensemble, sino con la representatividad de esas propuestas sonoras respecto a toda la civilización egipcia. Pero lo mismo podría aducirse respecto a la arquitectura, al arte egipcio en general: lo que nos ha llegado presenta aspectos concretos del arte ceremonial religioso filtrado por la liturgia funeraria. Pero había otros ceremoniales, otras ocasiones para la música. ¿Llegaremos a conocerlas, llegaremos a escucharlas alguna vez? Mucho es lo que esperamos aún de Rafael Pérez Arroyo; esto no ha hecho más que empezar.
Antonio Gallego |
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